CURADORA RESIDENCIA

Natalia Primo / Temporada35

NATALIA PRIMO
Temporada35 / 2025, noviembre

Bio
Nació en Villa María (Córdoba, Argentina), en 1976.
Es artista multidisciplinar, docente y trabaja en la gestión independiente.
Su práctica se despliega entre el arte de acción, la pedagogía y la gestión, explorando los vínculos entre cuerpo, territorio y comunidad.
Trabaja con el color rojo como territorio sensible y activista, desde donde impulsa acciones colectivas, relacionales y autobiográficas. El rojo atraviesa su obra como un gesto de encuentro, cuidado y resistencia, articulando lo afectivo y lo político.
Es Profesora de Artes Visuales y Diplomada en Pintura (UPC), y Especialista en Prácticas de Producción Artística Contemporánea (UNC).
Coordina espacios de arte expandido y vinculación territorial (UPC) donde desarrolla actividades y proyectos de vinculación territorial comunitarias en conjunto con la secretaría de extensión universitaria.
Coordina el Proyecto Marca Cero: sitio de interpretación: ex batallón 141 – SE – UPC. Codirige los colectivos Campo de Cruces y Desbordantas.
Dirige Un Jazmín Rojo, su taller y espacio de experimentación, donde alberga su Colección de acciones en Rojo, dicta talleres y acompañamientos de procesos y prácticas artísticas.
Actualmente vive y trabaja Córdoba capital.

Proyecto

EN TIEMPOS ROJOS – BANDERAS ROJAS

LO QUE PROPUSE.

En tiempos rojos. Banderas rojas es una práctica artística, activista y comunitaria que nació a fines de 2023 como una respuesta poética y política frente a los tiempos de hostilidad y retroceso de derechos. A través de la bandera roja como signo, soporte y gesto amoroso, el proyecto propone un modo de hacer visible lo que duele, lo que resiste, lo que necesita ser cuidado y escuchado.

Durante la residencia en Curadora, el proyecto se despliega como una deriva territorial y afectiva, orientada a escuchar y cohabitar el territorio, en comunión con las múltiples especies y entidades que lo habitan. El trabajo parte de una atención ampliada: el territorio entendido como una red de relaciones, entre personas, plantas, animales, ríos, sonidos, memorias y materiales, que coexisten y se afectan mutuamente.

LO QUE HICE.

Llegué a Rincón el sábado 25 de octubre. Salimos de Córdoba a las 7 de la mañana, me paso a buscar Isa, mi mejor compañera.

La esperé con mi valija roja, mi carro rojo con banderas rojas y tantas otras cositas del mismo color.  

El viaje fue hermoso.

Llegamos a Curadora al mediodía, nos esperaban Cintia, Maxi y Carla, nuestra compañera de residencia, con una comidita increíble, así fue todos los días, la comida fue quizá la bandera más tierna que nació en curadora.

El primer recorrido fue por el patio, las flores, el monte, los árboles, los restos de naturaleza en el piso, el color y olor a verde húmedo, las esculturas con ramas, las flores rojas por todo el jardín. La mesa y las sillas rojas de la galería parecían mi Jazmín rojo, el mantel era rojo con flores rojas. Estaba en casa.

El segundo recorrido fue por la casa, muchos detalles rojos, una pared, una canilla, una flor, un mantel, la habitación que nos alojo fue la Habitación roja.

Esa noche me costó dormir, estuve en el taller hasta las 4, ese día se votaba en Argentina. Temprano salí a caminar, en las calles de Rincón hay muchos ceibos florecidos, muy rojos.

Junté ramas, hojas, flores y volví. Armé un altar. Y me puse a coser, hice una bandera roja y escribí con las flores del ceibo, voten bien.

Más tarde fuimos al río, era domingo, había familias pescando, niñez corriendo, un cartel de no arrojar basura colgado de un árbol, una bandera de argentina rota flameando, gente trabajando en una obra en construcción.

Caminé por la costa con la bandera en alto y mis compañeras. A la noche cenamos viendo el resultado de las elecciones, compartimos charlas, risas, broncas, quizá una lágrima por allí, lavamos los platos e intentamos descansar (…)

Al otro día conocimos a Bichito, a su hijo Eduardo (Bichito hijo) y a Bauti, su casa está frente al río, un gauchito gil en la puerta con una bandera roja que flamea con el viento.

Durante los días siguientes Bauti y Bichito (h) nos compartieron su río, nos adentraron a sus lugares secretos, sus historias, sus sueños, sus familias y anécdotas. Le pedí permiso a Bauti para poner las banderas en El Aguara Guazú, su barquito verde y azul, al otro día las puso él, y el último día se las entregué, ya eran de allí, del barco, del gauchito, de Bauti y de Bichito que la puso en su altar, en la puerta de su casa (…)

Entre los recorridos, Bauti nos llevó a una Isla, caminamos, sentimos, escuchamos, lo escuchamos, y nos regaló flores (…) Su gesto, me convocó a juntar más flores, hice un ramo, con ramas secas y flores vivas, blancas, violetas, amarillas y fucsia, un ramo con cascabeles y cintas rojas que compré el día anterior en la mercería (…)

El ramo fue bandera, naturaleza, la naturaleza es bandera.

Allí cuidan el agua, el río se adora, igual que al gauchito, a Tom, su perro que nos acompañó nadando y la iguana que trajimos. Bauti detuvo el barco dispuesto a cazarla, para comerla, junto a Tom (…)

También nos detuvimos nosotras, también se detuvo el agua, el sol, las plantas, la tierra…

Bichito, nos llevó por lugares secretos, hacía calor, había tapias, islas, camalotes que corrían con la corriente, nos contó muy conmovido historias del lugar, de cómo viven, cómo son sus días, cómo trabajan, cómo dialogan, cómo conviven con el río, su territorio. En una especie de comunión, hablamos, escuchamos, aprendimos.

En esos instantes el paisaje fue un poquito mío, aunque extranjera, sentí que nos hicieron parte. Bauti, Bichito, el agua, los animales, Tom el perro, los pájaros, los camalotes, sus flores, el verde, las nubes reflejadas en el agua, el sol, le ruido del motor, el canto de la isa, el sombrero de vino que hizo bichito con basura de la isla, sus anteojos naranjas, los míos rojos, su canto, sus silencios, sus sonidos en diálogo con los animales, hasta sus lágrimas cuando nos contó cómo se llamaba la isla (…)

Después de esos días leí, bordé, caminé, lloré y todavía sigo pensando, con el corazón en rojo, tratando de entender cómo es que somos parte del territorio, que parte mía está ahí y cuán lejos también, que puedo yo hacer allí, aportar, dejar, llevar, admirar, sonreír, abrazar o embanderar.

La bandera roja en manos de Bichito, Yo el punto rojo (…), la Isa y su canto acariciador, el río, el barco, el cementerio y su puesto de flores, la mercería, la heladería, la despensa de Marilyn y los duendes (…), la muerte, la vida, Bauti, Bichito, Tom, Cintia, Maxi, Carla, la perrita y el gato de la casa azul, aunque para mí esos días fue roja.

Contacto
nataliaprimoroo@gmail.com
@nataliaprimo.rojo